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Fundación Comisión Católica
Argentina de Migraciones
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29/10/2009
Encuentro Latinoamericano y del Caribe de Apostolado del Mar
Escrito por P. Alcides Salinas "Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada..." (Jn. 21, 3) Por segundo año consecutivo, Perú fue sede del Encuentro Latinoamericano y del Caribe del Apostolado del Mar, organizado por la Sección de la Movilidad Humana del Departamento de Justicia y Solidaridad del CELAM y el Departamento de Pastoral de la Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Peruana. El encuentro se llevo a cabo en Lima, Peru, de 26 a 29 octubre 2009, y tuvo por objetivo: Dar continuidad al proceso de trabajo en red con base en la actualización y profundización de los temas inherentes al Apostolado del Mar junto a las Iglesias particulares, Stella Maris a la luz del Documento de Aparecida y en el marco de la Misión Continental.
Participaron en el encuentro 33 personas procedentes de 13 países; 5 obispos, 1 representante del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes del Vaticano, 8 misioneros scalabrinianos, 3 hermanas scalabrinianas, 12 laicos scalabrinianos y otros agentes de pastoral provenientes de diversos países, entre sacerdotes y laicos. Enlace a la información original: http://www.scalabrini.org/index.php?option=com_content&view=article&id=1358%3Aencuentro-latinoamericano-y-del-caribe-de-apostolado-del-mar&catid=103%3Anostri-interventi&lang=es
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01/08/2012
Trabajadores de la pesca rezan en la Gruta de Lourdes
Mar del Plata (Buenos Aires) (AICA): Cientos de trabajadores de la pesca se congregaron en la Gruta de Lourdes para rezar por el conflicto que ayer pudo destrabarse tras cuatro meses de negociaciones que dejaron a muchas familias en una situación complicada. El obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, recibió a los trabajadores que marcharon desde la zona de los silos, frente a la manzana de los circos, y rezó con ellos, a quienes también bendijo y escuchó tras el acto religioso. “Hoy queremos dar gracias por este inicio de solución a la grave crisis de la actividad pesquera. Necesitamos que haya paz y concordia, trabajo que ennoblece y nos perfecciona, pan ganado con honestidad y alegría legítima de una vida sana y laboriosa. Hoy venimos a implorar la gracia de soluciones estables para los problemas del puerto. Todos, sin distinción, necesitamos vivir en concordia y armonía: el trabajo nos dignifica y el pan no debe faltar en la mesa de nadie”, rezó el prelado.Cientos de trabajadores de la pesca se congregaron en la Gruta de Lourdes para rezar por el conflicto que ayer pudo destrabarse tras cuatro meses de negociaciones que dejaron a muchas familias en una situación complicada. El obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, recibió a los trabajadores que marcharon desde la zona de los silos, frente a la manzana de los circos, y rezó con ellos, a quienes también bendijo y escuchó tras el acto religioso. “Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, los miembros de la gran familia portuaria vienen hoy en peregrinación hasta este lugar entrañable: la Gruta de Lourdes. Lugar querido y emblemático de nuestra ciudad, vinculado al puerto y a su gente. Aquí recibes, Madre, a cuantos se acercan con un corazón sencillo para pedir por sus necesidades espirituales y materiales, con el alma llena de fe en el poder de tu intercesión misericordiosa ante tu Hijo Jesús”, inició su oración. El prelado dijo que “hoy queremos dar gracias por este inicio de solución a la grave crisis de la actividad pesquera. Necesitamos que haya paz y concordia, trabajo que ennoblece y nos perfecciona, pan ganado con honestidad y alegría legítima de una vida sana y laboriosa. Hoy venimos a implorar la gracia de soluciones estables para los problemas del puerto. Todos, sin distinción, necesitamos vivir en concordia y armonía: el trabajo nos dignifica y el pan no debe faltar en la mesa de nadie”. Monseñor Marino también pidió a la Virgen María por el bien común, el diálogo fraterno, la paz, pilares que monseñor Marino ha remarcado en cada intervención que le solicitaron durante estos meses de conflicto. “Enséñanos la sabiduría del diálogo y la voluntad de buscar soluciones justas, sin cansarnos. Ayúdanos a tener una mirada amplia y generosa del problema en su conjunto. Danos a entender que si somos hijos de un mismo Padre debemos ser hermanos entre nosotros. Que los legítimos intereses de unos tengan en cuenta el bien común de todos. Que los justos reclamos no se conviertan en ofensa ni agresión. Reina de la paz y auxilia de los cristianos, Madre de misericordia y esperanza nuestra, gracias por escucharnos, gracias por su corazón de Madre. Amén”, concluyó. Muchos de los presentes estaban vestidos con una remera que decía “Trabajo y paz”, esa fue la consigna de esta marcha. Pese al reciénte levantamiento del paro en el Puerto, todavía persiste el sufrimiento vivido durante estos cuatro meses. Ese fue el motivo por el que se desarrolló la actividad religiosa. Monseñor Marino rezó con ellos, y luego al finalizar saludó a los que se acercaron, y les brindó una palabra de aliento. Informes: prensa@iglesiamdp.org.ar o www.iglesiamdp.org.ar .+
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28/11/2012
La Iglesia surca los mares para llevar el Evangelio
Ciudad del Vaticano (AICA): ”Desde los albores del cristianismo, el mundo marítimo fue un vehículo eficaz de evangelización. Los apóstoles y los discípulos de Jesús pudieron ir a todo el mundo y predicar el Evangelio a todas las criaturas gracias, también, a la navegación marítima; basta pensar en los viajes de San Pablo. De esa forma lograron difundir la Palabra de Dios “hasta los confines de la tierra”. Con estas palabras Benedicto XVI recibió a los participantes en el XXIII Congreso Mundial del Apostolado del Mar, en el que se abordaron, entre otros, los temas del anuncio del evangelio a un número cada vez más grande de marinos pertenecientes a las Iglesias Orientales, la asistencia a los no cristianos y a los no creyentes o la intensificación de la colaboración ecuménica e interreligiosa. ”Desde los albores del cristianismo, el mundo marítimo ha sido un vehículo eficaz de evangelización. Los apóstoles y los discípulos de Jesús tuvieron la posibilidad de ir a todo el mundo y predicar el Evangelio a todas las criaturas gracias, también, a la navegación marítima; basta pensar en los viajes de San Pablo. De esa forma emprendieron el camino para difundir la Palabra de Dios “hasta los últimos confines de la tierra”. Con estas palabras Benedicto XVI recibió esta mañana a los participantes en el XXIII Congreso Mundial del Apostolado del Mar, organizado por el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes y en el que se abordaron, entre otros, los temas del anuncio del evangelio a un número cada vez más grande de marinos pertenecientes a las Iglesias Orientales, la asistencia a los no cristianos y a los no creyentes o la intensificación de la colaboración ecuménica e interreligiosa. “También hoy -dijo el Papa- la Iglesia surca los mares para llevar el Evangelio a todas las naciones y la presencia capilar de ustedes en las escalas portuarias del mundo, las visitas que efectúan a las naves atracadas en los puertos y el recibimiento fraterno en las horas de parada de la tripulación, son el signo visible de la solicitud hacia quienes no pueden recibir una atención pastoral ordinaria”. “Hoy, este mundo del mar, en su continua peregrinación de personas, tiene que tener en cuenta las complejas repercusiones de la globalización y, desgraciadamente, también hacer frente a situaciones de injusticia, especialmente cuando la tripulación se ve sometida a restricciones para bajar a tierra, cuando la abandonan junto a las embarcaciones en que trabajan, cuando caen en manos de la piratería marítima o padecen las consecuencias de la pesca ilegal. La vulnerabilidad de los marinos, pescadores o navegantes, debe llevar aparejada una solicitud, aún más atenta, de la Iglesia y estimular la atención maternal que, a través de ustedes, manifiesta a todos los que encuentra en los puertos o en las naves, o a los que asiste en los largos meses de embarque”. Benedicto XVI habló después de los que trabajan en el sector de la pesca y de sus familias, subrayando cómo se enfrentan más que otros, “a las dificultades del presente y viven la incertidumbre del futuro, caracterizado por los efectos negativos de los cambios climáticos y de la explotación excesiva de los recursos”. Igualmente aseguró la cercanía de la Iglesia a los pescadores, que buscan “condiciones de trabajo dignas y seguras, salvaguardando el valor de la familia, la tutela del ambiente y la defensa de la dignidad de cada persona”. Por último, citando el decreto “Ad gentes”, del Concilio Vaticano II sobre la actividad misionera de la Iglesia, exhortó a los que trabajan en “primera línea de la evangelización de tantos hombres y mujeres de diversas nacionalidades que transitan en los puertos” a ser “apóstoles fieles de la misión de anunciar el Evangelio” y a “manifestar el rostro amoroso de la Iglesia que recibe y está cerca de esta porción del Pueblo de Dios. Respondan sin vacilar a la gente del mar, que los espera a bordo para colmar las profundas nostalgias del alma y sentirse parte activa de la comunidad”. (VIS).+
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